El casabe no necesita presentación. Quienes vivimos en Venezuela, sabemos que es uno de los alimentos característicos de nuestra dieta diaria. Esta galleta circular y delgada, elaborada a base de yuca, resulta insípida para muchos.

Pero, precisamente ese sabor neutro permite que se pueda combinar prácticamente con todo. Su preparación es laboriosa: la yuca se ralla y se tuerce en un sebucán para extraer su jugo venenoso; y una vez que se convierte en harina seca, se cuece en un budare. Luego de esto, obtenemos un “pan de yuca” repleto de numerosas propiedades.

Este alimento ancestral no tiene levadura, y es libre de grasa y sal. Además, es rico en hidratos de carbono, por lo que nos aporta bastante energía, y contiene muchos nutrientes. Entre sus vitaminas encontramos la A, importante para la salud de la vista; y las vitaminas B y C, fundamentales para mantener el sistema inmunológico saludable. También posee minerales como el magnesio, calcio, potasio y hierro.

Pero en lo que se destaca el casabe es en su cantidad de fibra; de allí que sea ideal para depurar el organismo, combatir el estreñimiento y mantener nuestro peso (debido a su poder saciante). Asimismo, alivia los cólicos y facilita la digestión. Igualmente, es rico en resveratrol, un polifenol que baja los niveles del colesterol “malo” y ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares. Y sirve para tratar el ácido úrico, y mejora el dolor en las articulaciones.

La versatilidad de este alimento se pierde de vista: podemos untarle cremas, mantequillas o mermeladas; y funciona como acompañante de cualquier plato. Es perfecto para sustituir el pan; y a diferencia de éste, no es susceptible a la acción del moho: puede durar al menos ocho meses en perfectas condiciones. Consúmelo con mayor regularidad, y beneficia tu salud con este producto natural y latino.

Erika De Paz

@ErikaDPS

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