El eustrés existe, aunque esté ausente en el Diccionario de la Real Academia Española. Quizá la dificultad de muchos por sentirlo, ha impedido que algunos conozcan esta palabra; una palabra poco utilizada y bastante olvidada en los tiempos de ahora.

Pero… ¿qué es el eustrés?

El eustrés no es más que un tipo de estrés positivo que produce una respuesta sana en las personas. De hecho, el prefijo griego “eu” significa que algo es bueno o está bien. Tal vez resulta increíble asociar el estrés con algo beneficioso. Para nadie es un secreto que la sociedad actual lo culpa de manera inclemente: es el causante de muchas enfermedades, infinitas arrugas y cientos de cabellos perdidos. Sin embargo, si lo usamos a nuestro favor puede llegar a ser provechoso.

Cuando sentimos eustrés, nuestro cuerpo trabaja con motivación para afrontar cualquier dificultad; y logramos mantenernos enfocados en la recompensa que queremos obtener. De allí que no siempre los cambios drásticos que podamos atravesar en la vida, tengan que agobiarnos o llenarnos de tensión, más bien todo lo contrario: pueden producirnos mucha emoción.

Con este tipo de estrés, no nos sentimos impotentes o fracasados, sino llenos de energía. Además, somos capaces de manejar los problemas, evitando quedar paralizados ante estos. El eustrés nos ayuda a ser más rápidos y eficientes al momento de resolver cualquier actividad. También nos mantiene alertas y nos permite tener un mayor control sobre nuestras emociones.

Debemos sacar a flote la imaginación y ese talento innato para enfrentar los inconvenientes. De esta manera, cuando salgamos de nuestra zona de confort y nos adentremos a explorar lo desconocido, lo haremos con una mejor disposición. La única forma de beneficiarnos del estrés es siendo inteligentes, y mantener siempre una actitud positiva ante aquello que nos perturba.

Por: Érika de Paz.