Hoy quiero traerte esta frase como reflexión de Dominguito, porque quiero que sepas que casi siempre el que arriesga gana mucho más que sólo su objetivo, gana experiencia, gana camino, gana aprendizajes.

De las caídas aprendemos cómo levantarnos, de las quemadas aprendemos a sanar, del llanto aprendemos a ser valientes, de las decepciones aprendemos a tener los pies sobre la tierra, de los desencantos aprendemos que la vida ofrece mucho más que un sólo objetivo… ¡Y así aprendemos de la vida todos los días!

Porque el que juega con fuego, arriesga, y no sólo aprende cómo no quemarse, sino que aprende a manipularlo hasta convertirse en un PROFESIONAL. Aplica esto a la vida.