Hoy, Día Mundial de la Menopausia, quiero empezar invitándote a los dos espacios donde podemos seguir acompañándonos: SIN PAUSA Club, donde puedes suscribirte por $8 al mes para recibir mis cartas, audios y contenido exclusivo, además de participar en nuestro encuentro mensual para suscriptoras; y la tienda de Chicanol, donde encontrarás recursos para la menopausia y el enlace para comprar mi libro «¡No estás loca! Son las hormonas» en Amazon.

Te lo digo de una vez, pericomadre, porque entre tantas ventanas abiertas en el teléfono y en la cabeza, después se nos olvida dónde estaba el enlace. Mi contenido más cercano continúa en SIN PAUSA Club, y me encantará tenerte allí.

Ahora sí, quiero contarte por qué esta conversación me ha cambiado tanto la vida.

La perimenopausia llegó sin libreto

Si hace unos años me hubieran dicho que iba a terminar hablando en internet de sofocos, hormonas y noches despierta a las tres de la mañana, probablemente habría preguntado: «¿Y no había otro papel para mí?».

He pasado mi vida actuando, aprendiendo libretos y contando historias. Pero llegó una etapa para la que nadie me había entregado el guion: la perimenopausia.

Yo seguía siendo yo. Con mi trabajo, mis proyectos y mis ganas de hacer cosas. Pero había días en los que mi cuerpo parecía tener otros planes y, por supuesto, no había considerado necesario consultármelos.

Dormir se convirtió en un tema. Entender cómo me sentía, también. Y mientras intentaba organizar mis propias preguntas, me di cuenta de cuánto necesitaba hablar de lo que estaba viviendo.

Hoy, 18 de octubre, Día Mundial de la Menopausia, pienso en la importancia de tener una fecha que nos invite a hablar, a buscar información y a dar visibilidad a esta etapa de la vida. www.imsociety.org Pero también pienso en todas las conversaciones que necesitamos los otros 364 días del año.

Porque el cuerpo no revisa el calendario antes de despertarte de madrugada.

Hace un año todavía sentía que hablábamos bajito

Hace apenas un año, en mi entorno y en muchas de las conversaciones que encontraba en redes, sentía que pocas personas se atrevían a hablar de perimenopausia y menopausia con naturalidad.

Había mujeres hablando, por supuesto. Pero todavía percibía mucha incomodidad, mucha vergüenza y demasiadas cosas que se contaban bajito.

Podíamos hablar de cómo vernos más jóvenes, de cremas, de ejercicio y de mil maneras de disimular el paso del tiempo. Pero decir «estoy en menopausia» parecía necesitar una explicación.

Como actriz, también conozco esa presión alrededor de la edad y la imagen. Una mujer cumple años y pareciera que todo el mundo tiene una opinión sobre lo que debería ponerse, hacer, mostrar o dejar de hacer.

Y a mí todavía me quedan demasiadas cosas por hacer como para dedicarme a cumplir esas expectativas.

Así que empecé a contar lo que me estaba pasando. Con mis palabras, mis dudas y mi humor. Sin esperar a tenerlo todo resuelto, porque entonces todavía estaría esperando para publicar el primer video.

Hablar en redes me ayudó a sentirme acompañada

Llevo muchos años creando contenido, pero compartir mi experiencia con la perimenopausia y la menopausia abrió una conversación diferente.

Empecé a encontrar mujeres que se reconocían en lo que contaba. Mujeres con preguntas, con cansancio, con ganas de entender y también con ganas de reírse un rato.

Detrás de cada comentario había una vida entera. Trabajo, familia, responsabilidades y un cuerpo al que estaban tratando de comprender mientras seguían resolviendo todo lo demás.

Y ahí aparecieron mis pericomadres.

Esa comunidad de mujeres con las que puedo hablar de una noche sin dormir y, un momento después, cantar una canción de telenovela con toda la intensidad que merece.

Compartir cambió mi manera de atravesar esta etapa. Me ayudó a poner en palabras lo que sentía y a reconocer cuánto necesitaba esa compañía.

Yo podía estar sola frente a la cámara, grabando un video, pero después llegaban sus historias y la conversación se hacía enorme.

Ustedes también me han acompañado a mí. Muchísimo.

El humor me ayuda a decir lo que a veces cuesta contar

Soy actriz. Me encanta observar lo que hacemos, cómo reaccionamos y esas pequeñas situaciones cotidianas que tienen más comedia de la que imaginamos.

Y esta etapa tiene material.

Una se acuesta pensando: «Mañana me levanto temprano, hago ejercicio y resuelvo todo». A las tres de la mañana ya está despierta, repasando una conversación de hace quince años y preguntándose si el aire acondicionado funciona.

A mí el humor me permite contar esas cosas. Llevarlas a un personaje, a una escena o a una conversación entre amigas.

También me permite hablar de temas que muchas aprendimos a esconder. Puedo reconocer que estoy cansada, confundida o con poca paciencia sin tener que envolverlo todo en una frase bonita.

Hay días en los que una tiene ganas de reflexionar sobre la vida. Y hay días en los que lo único que quiere es dormir y que nadie pregunte qué hay de comer.

Reírme me da aire. Cuando ustedes se ríen conmigo, siento esa complicidad que tanto me gusta de nuestra comunidad.

Y entre una risa y otra también aparecen preguntas importantes, ganas de informarnos y conversaciones que quizás antes nos daba pena empezar.

Compartir también me ha enseñado a escuchar

Hablar de menopausia en redes me ha hecho prestar más atención.

A las preguntas que se repiten. A las cosas que todavía cuesta decir. A las distintas maneras en que cada mujer vive esta etapa.

También me ha recordado la responsabilidad de compartir una experiencia personal: yo cuento lo que vivo, lo que pregunto y lo que voy aprendiendo. Cada mujer necesita espacio para entender su propia historia y buscar la atención que le corresponde.

No todo lo que sentimos tiene que atribuirse automáticamente a las hormonas. Merecemos que nos escuchen, que se investigue lo que nos pasa y que nuestras preguntas tengan tiempo en una consulta.

Por eso quiero que mis contenidos te animen a prestar atención a tu bienestar y a hacer preguntas. A decir «esto me preocupa» sin sentir que estás molestando.

Yo también sigo aprendiendo a hacerlo.

Por qué quiero encontrarte en SIN PAUSA Club

Las redes nos han permitido conocernos, pero a veces una conversación necesita más espacio que un reel.

Hay cosas que quiero contar con calma. Reflexiones que necesitan unas cuantas líneas más. Audios que se sienten como esa conversación que tienes con una amiga mientras cada una sigue con su día.

Por eso estoy concentrando mis cartas, audios y contenido exclusivo en SIN PAUSA Club.

La suscripción de pago cuesta $8 al mes e incluye contenido exclusivo y un encuentro en vivo mensual para suscriptoras. Al suscribirte también apoyas el trabajo que hago para seguir creando y acompañando a esta comunidad.

Ahí hablamos de perimenopausia y menopausia, y también de nuestras relaciones, del trabajo, de los cambios, de lo que queremos intentar y de lo que ya no tenemos ganas de seguir haciendo.

Porque seguimos teniendo una vida completa, con deseos, curiosidad y proyectos.

Suscríbete a SIN PAUSA Club y acompáñame más de cerca.

Recursos para la menopausia que puedes consultar a tu ritmo

También hay momentos en los que quieres sentarte a leer, organizar tus preguntas o volver a una información sin ponerte a buscar aquel video que guardaste quién sabe dónde.

Para eso está la tienda de Chicanol, donde ya puedes encontrar recursos para la menopausia y el acceso para comprar mi libro «¡No estás loca! Son las hormonas» en Amazon.

Ese título tiene mucho que ver con las ganas que me llevaron a abrir esta conversación: entender lo que estaba viviendo y compartir ese camino con otras mujeres.

Me gusta pensar que puedes llegar por un video que te hizo reír y después encontrar una lectura o un recurso que te acompañe con más calma.

Entra a la tienda de Chicanol y descubre los recursos y mi libro.

Sigo siendo yo, con mucho por hacer

Esta etapa ha cambiado cosas en mi vida. También me ha llevado a escucharme con más atención y a preguntarme cómo quiero vivir los años que vienen.

Sigo actuando. Sigo creando personajes. Sigo tomando clases y buscando oportunidades. Todavía hay cosas que me retan, que me sacan de mi zona de confort y que me recuerdan por qué amo tanto lo que hago.

Y quiero compartir ese camino también.

Que podamos hablar de menopausia y luego de un nuevo proyecto. De una noche difícil y después de algo que nos hizo ilusión. Que haya espacio para nuestras preocupaciones y para nuestras ganas.

Eso es parte de lo que quiero construir con SIN PAUSA.

Una comunidad donde podamos reconocernos en lo que vivimos y donde también nos entusiasme lo que viene.

Hoy quiero darte las gracias, pericomadre

A ti, que ves los videos. A la que comenta. A la que se los manda a una amiga. A la que se ríe y después se anima a contar algo suyo.

Gracias.

Compartir mi experiencia con la perimenopausia y la menopausia me ha acercado a ustedes de una manera que no esperaba. Me ha dado compañía, preguntas, ideas y muchas razones para seguir creando.

Hoy quiero que sigamos abriendo esta conversación. Que podamos decir cómo estamos, pedir ayuda y hablar de esta etapa sin vergüenza.

Y que entre todas esas conversaciones también nos quede tiempo para bailar, trabajar en algo que nos ilusione, cambiar de opinión y probar cosas nuevas.

Yo todavía tengo bastante por hacer. Y me encanta saber que ustedes están por aquí.

Te espero en SIN PAUSA Club para seguir conversando con más calma. Y recuerda que los recursos y el enlace a mi libro en Amazon están en la tienda de Chicanol.

Cuéntame, pericomadre: ¿qué cambió para ti cuando empezaste a hablar de la perimenopausia o la menopausia? ¿O todavía te cuesta decirlo en voz alta?

Con cariño,
Laura Termini

Laura
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