La masturbación es un tema que todavía cuesta hablar. Me acuerdo estar en una reunión de mujeres y sacar el tema. Unas reían , otras tomaban el vino con nerviosismo y otras simplemente se levantaban al baño.

¿Se puede tener sexo y ser eco? Es decir, preocuparnos por el medio ambiente y ser consumidores responsables.

En la industria de los juguetes sexuales se consumen grandísimas cantidades de pilas y plástico, insumos que luego no se reciclan. Los vibradores incluyen baterías, cables, látex, metal, plásticos, silicona y otras piezas que no se pueden lanzar así como así a la bolsa de basura de cualquier cocina.

¿Qué ocurre con estos y lujuriosos aparatos cuando dejan de funcionar? ¿Qué hacemos con ese vibrador que ya no vibra porque, aunque parezca mentira viniendo de donde viene, ha pasado a mejor vida? ¿Lo tiramos a la basura como un vulgar residuo más o somos buenos ciudadanos e intentamos mantener limpio nuestro ecosistema y que no perjudique al medio ambiente una vez que la obsolescencia programada acabe con su existencia como gran masturbador?

“Los juguetes eróticos son como pequeños electrodomésticos y no hay que tirarlos al cubo doméstico, así que aquí los recogemos para un reciclaje correcto”,  via vice