Los tacones son parte de la vida de una mujer.

Los usamos para el trabajo, las salidas, las fiestas, algunas reuniones, para vernos más estilizadas, alargar nuestra altura y sentirnos más femeninas.

Me gusta usarlos pero odio el dolor de pies del día siguiente.

¡Es por eso que los tacones son un doloroso placer!

Nuestros pies no fueron diseñados para caminar sobre tacones, es por eso que nos salen ampollas, roces y muchas veces se hinchan al caminar sobre zapatos altos.

Hoy quiero darte 6 tips para dejar atrás el sufrimiento y disfrutar tus tacones al máximo.

 

  • Utiliza parches antifricción: El talón y la punta de los pies suelen ser las partes que más sufren por la fricción. Coloca un pequeño parche que proteja tu piel del roce. Adiós ampollas.

 

  • Expande tus tacones: si los pies se te hinchan muy rápido puede ser que tus zapatos sean muy angostos. Coloca bolsas de plástico llenas de agua dentro de tus zapatos, espera que congelen y luego utiliza tus zapatos expandidos.

 

  • Plantillas para los dedos: Existen en casi todos los mercados del mundo, y son excelentes para prevenir esas ampollas en la parte delantera del pie. Estas plantillas son unos colchones que aliviarán la presión del pie causada por el peso de nuestro cuerpo.

 

  • Escoge tu zapato con la cabeza: Es probable que te enamores de los zapatos más incómodos del mundo. ¡Pero no debes caer en la tentación de malgastar tu dinero! Es importante que sepas el tipo de zapato que mejor se adecúa a tu forma del pie, resistencia y comodidad. Intenta siempre que tenga plataformas y que el tacón soporte tu peso.

 

  • Mientras más alto peor: No sólo caminarás como un venadito recién nacido, sino que malformarás tus pies. El dolor siempre se reduce a la curvatura a la que esté expuesta tu pie. A menos altura, menos dolor.

 

  • La estabilidad lo es todo: unos zapatos que te den seguridad, serán mucho más cómodos que unos en los que sientes que estás a punto de caerte. Esto hará que tu pie se relaje, en vez de estar apretando y moviéndose dentro de tu zapato para evitar que te caigas.

 

Si aún sufres de estos dolores de pie, es porque amas tus zapatos más que a tus pies.

Un rápido remedio para el dolor es relajar tus pies en agua tibia con pétalos de rosa, mantenlos hidratados y masajéalos constantemente.