No hace mucho tiempo, sin darme cuenta, me involucre en un acalorado debate sobre el poder, la libertad y la esencia del liderazgo.

Mi oponente, un asesor del jefe de una compañía que emplea a más personas que la población de algunos condados, tuvo una reacción muy emocional cuando mencioné que la libertad es una condición básica para el liderazgo.

Inmediatamente, Alex (no es su nombre real) me dio un discurso furioso por el poder que esclaviza a los dirigentes, que ya no son libres de obrar de acuerdo con su propia voluntad, porque si lo hacen, se pierde potencia, el control, y a veces hasta su vida.

Desde luego respeto su opinión y entiendo de dónde viene – siglos de historia violenta mundial  dominada por liderazgo egocéntrico.

Debí haber sido más precisa con mi terminología, porque la libertad es la base para  el liderazgo transformacional o auténtico, no lo que se ha llamado históricamente “liderazgo”.

Así que, ¿de dónde proviene la libertad? y es dada o tomada?

Viene de adentro, fácilmente afirmada, a su alcance y con base en tres poderes:

  • Conciencia
  • Estado de elección
  • Responsabilidad de los resultados de tus decisiones

Conciencia – Saber que lo que haces es más importante que el por qué lo estás haciendo algo. Es más fácil experimentar que intelectualmente comprender, así que aquí está mi un ejercicio para que practiquen:

  1. Mañana, cuando te despiertas haz un inventario de tu día en incrementos de 15 minutos. ¿Qué estás haciendo? Anótelo. Sin juzgar, sin ninguna explicación, simplemente nombra la actividad.
  2. Al día siguiente, mira tu lista. Junto a cada actividad describe la razón y el resultado deseado para cada una de ellas. No trates de inventar algo si no lo sabes, solo escribe: “No lo sé”.
  3. Pregúntate: “¿Qué me hace hacer algo si no sé la razón detrás de mis acciones?” Y “¿Qué voy a obtener como resultado de hacer X si no sé mi resultado deseado (lo que yo quiero, como resultado )?
  4. Pregúntate: “¿Quién se beneficia de mí al hacer X actividad?”
  5. Pregúntate: “¿Qué haría de manera diferente cuando hago X actividad para obtener el resultado que quiero?”
  6. No trates de hacer este análisis para el día entero en una sola sesión. Sé amable contigo mismo. Incluso si optas por analizar sólo una actividad con este nivel de detalle, serás capaz de desarrollar una destreza valiosa que se puede aplicar a todas sus acciones y comportamientos posteriores y crear un hábito de éxito a conciencia.

La próxima vez vamos a ver el poder de “estado de elección”, hasta entonces, me encantaría escuchar lo que has descubierto en esta exploración y con que te has comprometido a cambiar en tu día o tal vez, la vida.