Los domingos para mi son días de reflexión, de encuentro, de pensamientos, de oportunidades.

A veces en la vida hay que tomarse días para analizar todo, desde una perspectiva “neutral”. La vida a veces nos abolla con increíbles cantidades de diligencias, problemas, correderas, decisiones, esfuerzos y es sano tener momentos de claridad espiritual para poder decidir si estás en el rumbo correcto. ¡Olvidamos lo que es la felicidad!

La frase que les comparto hoy me llena muchísimo, porque habla de nuestro fin último como seres terrestres, que es ser felices plenamente.

La felicidad a veces parece algo vacío, ligado a lo material, a “las buenas cosas” o a “la estabilidad económica”. Pero realmente esa felicidad materialista no es más que una pequeña pantalla a la que llamamos “Estar felices“.

Ser feliz plenamente tiene mucho que ver con la paz del alma, con amar profundamente y tener amores desinteresados, por realizarte como persona haciendo lo que amas y amando lo que haces. Creo que uno llega a la felicidad plena cuando cumple con su proyecto vital, con la misión que se le asignó cuando nació. Capaz hoy no la sabes, pero debes seguir a tu corazón, deber esforzarte para sentirte bien y en paz contigo mismo, con tus valores, con tus virtudes.

La vida no es un juego, la vida es sólo la vida. Es una sola, es irrepetible, es única. ¡No la desperdicies! Aprovéchala y mientras la disfrutas, se profundamente feliz.