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Seis minutos antes que llegue el sofoco

Seguro al decir  “un traguito y ya” no sabes que el alcohol tarda tan solo seis minutos en llegar al cerebro y empezar a hacer su… ¿magia? Cosquilleo en el cuerpo, enrojecimiento de la piel y un sudor intenso que no hace más que enfriarnos… Sí, estoy hablando de los famosos sofocos que puedes llegar a sentir en una noche de copas cuando bebemos.

Si bebemos, luego de tomarte ese trago, la sangre absorberá el alcohol a través del revestimiento del intestino delgado, afectando inmediatamente  tu sistema circulatorio. Esto causará que tu ritmo cardíaco y presión sanguínea aumenten, creando el calor de un sofoco. Los vasos sanguíneos abiertos se llenan con sangre y se vuelven más visibles bajo tu piel, creando el golpe de calor.

La sangre lleva el alcohol a tu cerebro, donde éste afecta tu hipotálamo, que, casualmente, es la parte que regula la temperatura del cuerpo. Pero hay que estar claros que no necesariamente causa calor ya que si te encuentras en un ambiente frío, es probable que te enfríes más.

El alcohol está relacionado con los sofocos mientras éste siga en tu sistema. Sin embargo, a largo plazo puede tener un efecto totalmente distinto ya que el uso infrecuente del alcohol puede reducir el riesgo de padecer sofocos en la menopausia de una mujer. Esto se debe a que éste incrementa los niveles de azúcar en la sangre, lo cual ayuda a disminuir los sofocos. No por esto debemos pasarnos de copas ya que al igual que puede ayudar, también puede causar problemas que nos compliquen la menopausia.

Ahora ya sabes por qué cada vez que tomas sientes que el mundo se vuelve más caliente a tu alrededor. ¡Ten una banda elástica a la mano y toma agua!