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Hoy quiero dedicar mi reflexión del domingo para repasar ciertos hechos que se han dado a nivel mundial a finales del año pasado. Fue hace poco más de un año, sí, pero mi reflexión sigue más válida que nunca.

El ataque terrorista relizado el 13 de Noviembre de 2015, a las ciudades de Paris, Beirut y Baghdad, son una demostración de la falta grave y profunda de valores en la sociedad. Los problemas del mundo son nuestros problemas.

Me prometí no hablar de temas políticos ni religiosos, por lo que no ahondaré en ese tema (aunque apoyo firmemente en que ninguna religión tiene como norte asesinar a las demás religiones) Pero este tema me toca en el alma. No porque haya visitado Francia y pueda tener alguna foto con la torre Eiffel de fondo, no porque tengo amistades en Líbano, no porque es un tema que está en boca de todos. ¡NO!

Quiero hablarles hoy porque SOY UN SER HUMANO, y como ser humano estos hechos me pegan en lo más profundo de mi ser. No me cabe en la cabeza que existan personas tan podridas en su interior, que sientan que asesinar en el nombre de cualquier causa que sigan es algo válido para dejar en claro sus puntos de vista.

¿A dónde se fueron los valores? ¿A dónde se fue el respeto a nuestros derechos fundamentales?

Todos mencionan a la libertad… Ese “derecho divino” otorgado de nacimiento que nos permite realizar nuestros propios actos. Pero este acto terrorista no es un acto de libertad… es un acto de cobardía. Esto es producto de la falta de tolerancia entre razas, religiones, países.

Hoy decidí hablar de este tema, porque los problemas del mundo son nuestros problemas. Porque soy latina pero me importa. Porque apruebo la paz y rechazo la guerra. Y si te preguntas ¿Qué podemos hacer para mejorar el mundo? Pues te digo que la respuesta es simple

Pon tu granito de arena. Sé tolerante, sonríe, saluda, sé educado, no denigres al que está por abajo, ni critiques al que está por encima. Preocúpate por el prójimo, infórmate de las problemáticas, ayuda a crear consciencia.