Mudarme de país no fue fácil. Todavía recuerdo, había pasado un huracán por la ciudad de Miami , y al igual que esta ciudad, mi vida cambiaría para siempre.

Ser inmigrante tampoco fue sencillo, 18 años, muchas cosas por vivir, sin saber inglés, estudiando en el college y además, después de ser super famosa en mi país, ser mesonera de un restaurante en el cual decir “Yes” con mi mejor sonrisa era mi mejor herramienta.

Nunca se me va a olvidar la primera vez que me metí en el refrigerador al lado de los tomates y empecé a llorar preguntándome por que me auto-castigaba de esta manera en un país que no era el mío, en un idioma que sólo había cantado en canciones de Madonna y con una comida que hacía que mi jeans quedaran mas apretados que de costumbre.

Puedo decir que mi vida no ha sido tan fácil como se podría creer, pero hay algo por lo que si estoy muy feliz de haber experimentado todo lo que viví y sigo viviendo, y eso es haber recibido ayuda de muchas personas, como buenos amigos y vecinos que si me pongo a escribir una lista no termino. Estuvieron ahí siempre dándome palabras de ayuda, me dieron su tiempo y escucharon, creyeron en mi, esto de verdad lo aprecio mucho más ahora que han pasado tantos años.

TODO ES TEMPORAL 

Hacer tu vida en un ambiente muy diferente al que estás acostumbrada puede ser complicado, pero gracias al apoyo recibido de una u otra forma he aprendido que aún cuando hayan retos grandes, aún cuando todo parezca que está en tu contra, siempre habrá una manera de salir adelante, ten confianza en ti mismo, mira a los demás e inspírate para continuar hasta que cumplas tus sueños y no te detengas hasta que puedes decir: tuve una vida genial.

Valora a tus amigos, ayuda y aprende a recibir ayuda, sé un buen amigo.

Feliz Año Nuevo a todos los que hemos tenido que empezar una y otra vez.

Laura