Escoger un chocolate saludable va más allá de un número. Sí, ese número que aparece (a veces gigante) en las etiquetas, y que nos muestra el porcentaje de cacao que contiene este exquisito alimento.

Ciertamente, esta cifra nos puede guiar en eso de encontrar el chocolate más beneficioso para nosotros. Pero una parte de ese numerito es puro mito: ese porcentaje de cacao no se refiere exclusivamente a su parte sólida, sino también a aquella no tan sólida: la manteca de cacao.

Es importante revisar si en la etiqueta aparece reflejado el porcentaje de cacao sólido que contiene el chocolate. De hecho, es posible que un chocolate de 70% de cacao tenga más pasta de cacao y sea más saludable que uno de 90%  (al que quizá le añadieron más manteca de cacao para disimular su sabor amargo).

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Pero esto no es suficiente, además del famoso numerito, existen otros aspectos que debemos tomar en cuenta al momento de escoger el mejor chocolate. Resulta fundamental elegir uno sin colorantes ni azúcares añadidos, evitar los que contengan grasas vegetales distintas a la manteca de cacao, y alejarnos de aquellos con leche (las proteínas de este lácteo interfieren en los efectos antioxidantes del cacao).

Debemos acostumbrarnos a revisar los ingredientes, los cuales aparecen ordenados de acuerdo a la cantidad en la que están presente en el producto (de mayor a menor). Esto resulta mucho más importante que “dejarse llevar” por las etiquetas que dicen “artesanales” o “puro” (muchas veces utilizadas para aumentar las ventas). Otras características importantes son la calidad de la semilla, su origen y cómo ha sido procesada; así como su color (debe ser uniforme y sin manchas).

Para aprovechar las maravillosas propiedades de este alimento, solo debemos aprender a escogerlo. Un chocolate bueno siempre costará más, pero también será mucho más beneficioso para nuestra salud. Tú eliges.

 


Erika De Paz