Muchos dermatólogos coinciden en que la mejor crema antiarrugas es el protector solar, pero ¿de qué sirve este maravilloso producto si no lo utilizamos como se debe?

Para muchos, el protector solar es un producto exclusivo del verano: solo nos acordamos de él cuando tenemos el mar enfrente. Poco nos interesa usarlo si estamos en la ciudad, mucho menos si está nublado.

Lo cierto es que la cara está expuesta de forma permanente al sol (sin importar el mes del año). Por ello, el protector resulta indispensable no solo para impedir la aparición prematura de manchas y arrugas, sino para evitar el cáncer de piel.

¿Cómo aplicarlo?

¡No es tan complicado! Primero que todo, resulta fundamental que la piel esté seca al momento de usar el protector; de esta manera se logra una correcta absorción. Evita frotarlo bruscamente para no romper la protección, expándelo con cuidado (de forma suave) y aplica una cantidad generosa.

¿Cuánta cantidad debemos utilizar?

Los expertos aseguran que se necesita, aproximadamente, la cantidad de una moneda de dos centímetros de diámetro (o una cucharadita) para cubrir el rostro y el cuello. Sin embargo, la mayoría de las personas solo se colocan la mitad de esto, lo que impide que la protección sea eficaz.

¿Cuándo lo usamos?

Utiliza el protector 20 minutos antes de exponerte al sol para que la piel pueda absorberlo y quede realmente protegida. Lo ideal es hacerlo a diario (¡los 365 días del año!), y antes de maquillarte. Si estás en lugares con mucho sol como la playa o la montaña, debes colocarlo cada dos horas; pero si te encuentras en un sitio donde no hay exposición solar, puedes repetir la aplicación cada cuatro horas.

No olvides…

Recuerda escoger el protector solar indicado para tu tipo de piel: los niños, las mujeres embarazadas y aquellas con pieles claras deben elegir uno con factor de protección solar (FPS) mayor. Opta por aquellos diseñados para proteger la piel del rostro, jamás utilices los indicados para el resto del cuerpo en tu cara.

Evita exponerte al sol entre las 11 y las 4 de la tarde, pues los rayos inciden de forma más vertical. Usa sombrero, lentes de sol y, en lo posible, mantente en la sombra. Si te mojas o sudas, no olvides reaplicar el protector, pues su eficacia disminuye cuando entra en contacto con estos.

Aunque hayamos despedido el verano, no le digas adiós a este producto. Llévalo contigo siempre y no lo engavetes.

¡Evita el envejecimiento prematuro usándolo correctamente!


erika de paz